¿Tu hijo «se porta mal» o su cerebro procesa distinto?

A menudo, juzgamos el comportamiento de los niños basándonos en una «norma» que no existe para todos. La neurodivergencia (TDAH, Autismo, Dislexia, etc.) no es una enfermedad que deba curarse, sino un sistema operativo diferente que necesita una configuración distinta.

Cuando un niño neurodivergente colapsa, no siempre es un berrinche por capricho; puede ser:

Sobrecarga sensorial: El mundo suena o brilla demasiado fuerte para ellos.

Rigidez cognitiva: Necesitan saber qué pasará después para sentirse seguros.

Agotamiento: Intentar actuar como «niños típicos» todo el día es agotador.

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Miguel Angel Casana Gonzales

Gerente de Alianzas Estratégicas en Consorcio Deza