Para la familia Perea, el bienestar emocional, la seguridad y la integración social de su hija siempre han sido prioridades fundamentales. Tras atravesar situaciones difíciles en su anterior colegio presencial, donde la niña tenía dificultades para integrarse y, en ocasiones, era excluida de los grupos de trabajo y juegos por parte de sus compañeros, su madre sintió una profunda preocupación. En busca de una alternativa que le devolviera la tranquilidad y el entusiasmo por aprender, la familia decidió apostar por la educación virtual, encontrando en esta modalidad un espacio adecuado para acompañar su desarrollo integral.
Uno de los mayores logros de esta transición ha sido ver cómo su hija ha fortalecido su confianza y seguridad en sí misma. Al estudiar en un entorno positivo y acogedor, ahora se muestra más tranquila, feliz y dispuesta a participar en sus clases. A pesar de la distancia, la paciencia y cercanía de los docentes han permitido mantener una interacción constante entre los estudiantes, promoviendo trabajos grupales que le brindan la oportunidad de compartir, relacionarse y sentirse parte de un equipo.
Asimismo, la educación virtual ha aportado importantes beneficios académicos y familiares. La posibilidad de volver a visualizar las clases grabadas le permite reforzar sus conocimientos y repasar los temas a su propio ritmo. Además, la flexibilidad de esta modalidad facilita la organización familiar y permite realizar viajes sin interrumpir la continuidad de sus estudios.
Hoy, la familia Perea se siente muy agradecida y satisfecha al ver los avances de su hija, no solo en el ámbito académico, sino también en su autoestima y habilidades sociales. Por ello, reconoce y valora la dedicación y el acompañamiento de la institución, y recomienda la educación virtual como una alternativa enriquecedora que contribuye al aprendizaje y desarrollo integral de los niños.
Lima, 2026