Para la familia Coronado, la felicidad y el bienestar emocional de su hijo siempre han sido una prioridad. Debido a los constantes viajes laborales del padre, tuvieron que cambiarlo de colegio. Sin embargo, en su nueva institución presencial, el niño comenzó a experimentar situaciones de rechazo e indiferencia por parte de sus compañeros y docentes. Verlo regresar a casa triste y desanimado motivó a su madre a buscar una alternativa educativa que le brindara el apoyo, la comprensión y la seguridad que necesitaba.
Fue así como, por recomendación de una amiga y tras conocer las clases a través de las redes sociales, la familia descubrió el Consorcio Deza y decidió apostar por la modalidad virtual. Esta elección representó una nueva oportunidad para que su hijo continuara aprendiendo en un entorno más acogedor, respetando sus necesidades y brindándole tranquilidad.
El cambio ha sido muy positivo. Poco a poco, el niño recuperó su alegría, espontaneidad y entusiasmo por conversar, participar y aprender. Hoy, su inteligencia, curiosidad y ganas de compartir encuentran un espacio donde puede expresarse con confianza y disfrutar de su proceso educativo.
Para la familia Coronado, no hay mayor satisfacción que ver a su hijo feliz, motivado y con ilusión por aprender. Por ello, comparten su experiencia y recomiendan la educación virtual a otras familias que buscan una formación de calidad, flexible y comprometida con el bienestar de sus hijos.