Enseñar desde la empatía: una nueva forma de educar en casa

En muchos hogares, la hora de hacer la tarea se convierte en un momento de tensión. Frustración, discusiones y la sensación de que el niño “no quiere” o “no puede”. Sin embargo, antes de corregir o exigir, es importante detenernos y escuchar.

Cada niño aprende de manera diferente. Algunos necesitan más tiempo, otros más acompañamiento y otros simplemente ser comprendidos. Cambiar la forma de enseñar puede transformar completamente la actitud frente al estudio.

Equivocarse no es fallar, es parte natural del crecimiento. El error es una oportunidad para aprender, no una razón para castigar. Cuando el “tú puedes” reemplaza al “hazlo bien”, fortalecemos la seguridad y autoestima de nuestros hijos.

Los límites siguen siendo necesarios, pero deben establecerse con amor. También es fundamental encontrar equilibrio, especialmente en el uso de pantallas, promoviendo rutinas saludables que favorezcan el desarrollo integral.

Educar no es imponer, es guiar. Y muchas veces, el primer paso no es hablar… es escuchar.

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Miguel Angel Casana Gonzales

Gerente de Alianzas Estratégicas en Consorcio Deza

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