Antes se ponían etiquetas y se buscaba corregir la conducta con la crianza tradicional. hoy comprendemos al niño, lo acompañamos en su proceso y respetamos su manera única de aprender y sentir con la crinza respetuosa.
Porque no se trata de encajar, sino de comprender. La inclusión empieza cuando dejamos de juzgar y empezamos a mirar con el corazón




